10 momentos en la naturaleza que no te puedes perder

10 momentos en la naturaleza que no te puedes perder

A continuación os dejamos este artículo escrito por la fotógrafa y profesora en Cursos Areté Marta Bretó.

Los fotógrafos de naturaleza a menudo tenemos el placer de presenciar momentos únicos y muy especiales en la naturaleza, tales como las luces de las primeras y últimas horas del día, el silencio roto únicamente por el cantar de los pájaros o la sensación de soledad en la inmensidad del paisaje. Tanto si eres fotógrafo como si eres un amante de la naturaleza, he elaborado un listado de los que para mí serían momentos especialmente destacables y que recomiendo encarecidamente experimentar.

1. Pasear por un bosque con niebla

A todos nos gusta pasear por el bosque. Los árboles, en verano nos refrescan con su sombra y los rincones esconden riachuelos, flores, setas e incluso si tenemos suerte, algún animal como una ardilla o jabalí. La belleza del bosque es innata, pero cuando la niebla penetra en él, su aspecto cambia de forma radical. Perdemos la sensación de profundidad y la atmósfera se envuelve de misteriosa, la luz es tenue y los árboles se desdibujan con la distancia.

Hayedo de Ozarreta, País Vasco

2. Observar el centro de la Vía Láctea

Las estrellas llevan cautivando a la humanidad desde el principio de los tiempos, cuando el hombre, a través de diferentes creencias y leyendas trataba de dar explicación a tanta belleza. Hoy en día es mucho más difícil gozar de la espectacularidad del cielo nocturno que entonces a causa de la contaminación lumínica, pero si buscamos una localización alejada de pueblos y ciudades en una noche sin Luna, podemos ser testigos de la gran cantidad de estrellas que forman nuestra galaxia, la Vía Láctea. En nuestra latitud, podemos tener una buena visión de su centro durante los meses de verano al oscurecer, cerca de la constelación del Escorpión.

Panorámica nocturna de la Vía Láctea, P.N. del Montsec

3. Experimentar el cambio de las mareas en la costa

El paisaje de costa es muy curioso y cambiante. A causa de los movimientos de la Luna las mareas suben y bajan, ocultando o mostrando partes del paisaje con las aguas. En nuestro país este efecto se percibe perfectamente en las costas que baña el Océano Atlántico y quizás las más conocidas son las de Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco, donde al bajar la marea aparecen formaciones rocosas en forma de cuevas, aletas, pilares o el curioso Flysch. Cuando se visite un lugar de estas características hay que estar pendiente de las mareas para saber no solamente cuál será el aspecto de la playa, sino también si tendremos problemas para acceder o marcharnos.

Marea subiendo en Zumaya, País Vasco.

4. Ver al paisaje teñirse de blanco

Es posible que la idea de pasar frío no agrade a más de uno, pero la sensación de caminar sobre un paisaje nevado es difícil de describir. El bosque y las montañas, que hace poco tenían sus verdes, sus ocres y los colores de las flores que crecían en sus prados, de repente se han convertido en un paisaje monocromo donde solamente hay blanco y negro. Este tipo de paisajes son todo un reto para el fotógrafo de naturaleza pero a la vez ayuda a trabajar los contrastes. Es como si de golpe, el paisaje se hubiera descolorido.

Montañas nevadas en la Val d’Aran

5. Presenciar la aurora boreal

Quizás uno de los espectáculos más espectaculares que he tenido el placer de presenciar. Aun no estando al alcance de cualquiera, viajar a un país nórdico para avistar este tipo de acontecimiento realmente merece la pena y cada día el precio de los vuelos lo hace más accesible. Cerca del Círculo Polar Ártico en las noches de invierno y si la actividad solar lo propicia, los cielos se tiñen de verdes, lilas y rojos y las Luces del Norte danzan con esbeltos movimientos. En Suecia se creía que estas luces eran causadas por el reflejo del batir de las alas de unos cisnes que trataron de volar demasiado al norte y quedaron congelados en vuelo.

Aurora boreal, Islandia

6. Escuchar la berrea del ciervo

Desde mediados de septiembre a mediados de octubre, se sucede la época de celo del ciervo. Durante las primeras y últimas horas del día, el bosque se llena del sonido que emite el ciervo al buscar una pareja. El silencio de la noche, se rompe con un sonido potente que resuena por todo el valle. Presenciar este momento es muy emocionante y con un poco de suerte, no solamente podremos oírlos sino verlos.

Ciervo rojo. Glen Affric, Escocia

7. Deleitarse con los colores del otoño

El otoño es una de las estaciones favoritas de los fotógrafos de naturaleza. El bosque se viste de color fuego. Un festival de color para la vista donde naranjas, ocres, rojos y amarillos crean una alfombra que cubre por entero el paisaje. Sin embargo, este es un momento muy concreto que no dura todo el otoño. Si vamos al lugar escogido demasiado pronto aún no veremos el colorido en su máximo esplendor, mientras que si llegamos un poco tarde, nos encontraremos con que todas las hojas de los árboles ya han caído.

Parque Natural del Montseny, Cataluña

8. Acampar bajo las estrellas

No es el hotel más cómodo, no tiene mini-bar ni servicio de habitaciones. Olvídate de la sauna o el spa, la cena gourmet o el botones. Aun así, este hotel no es de cinco, sino de un millón de estrellas (¡Por lo menos!).

Para ello necesitaremos contar con una buena mochila donde llevar no solamente nuestra comida y ropa, sino también la tienda y el saco de dormir. Deberemos ir bien preparados y abrigados, tener un suelo llano y agua corriente cerca. Por lo demás solo cabe esperar a la noche y gozar del espectáculo que el cielo nos depara.

Campamento en el P.N. de Sarek, Laponia sueca

9. Cruzar tu mirada con la fauna salvaje

Es un momento, un instante especial en la que tus ojos se encuentran con los de otro ser vivo, salvaje y puro, que no teme a la presencia del hombre porque lo desconoce, nunca antes lo ha visto y le toma por otro animal con el que cohabitar. Este tipo de experiencia es bastante extraña, puesto que por lo general, el animal salvaje siempre teme al hombre porque sabe qué peligro representa. En raras ocasiones, podemos encontrarnos en zonas sin tradición de caza donde los animales han visto a pocas personas y estas jamás les han atacado. En lugares así, un animal salvaje puede incluso pasarnos por al lado sin ni siquiera prestarnos atención, como si fuera lo más normal del mundo.

Zorro ártico, Islandia

10. Ver salir o ponerse el Sol desde lo alto de una montaña

Las salidas y puestas de Sol son hermosas, sobre todo cuando hay algunas nubes en el cielo, puesto que estas se tiñen de colores cálidos y agradables. Si además nos gusta el senderismo y la montaña una experiencia inolvidable será ver el acontecimiento desde la cima de una montaña, puesto que el Sol, al estar bajo en el horizonte, proyectará la sombra de la montaña sobre el resto del paisaje (este fenómeno es más perceptible si la forma de la montaña es puntiaguda o triangular). Habrá que tener en cuenta que para hacer una salida de Sol desde la cima, habrá que ascender de noche, bajo la luz de la Luna y las estrellas, sumando aún más belleza a este momento.

La sombra del Teide, Tenerife.

Ahora os toca a vosotros. ¿Cuáles son vuestros momentos de naturaleza favoritos? ¿Habéis sido espectadores de los que habéis leído en esta entrada? Espero que de no ser así encontréis inspiración en estas líneas y empecéis a disfrutar de la belleza que tenemos a nuestra disposición.

Marta Bretó. Guía y fotógrafa de naturaleza.

Palabras de artista

Dicen que cuando un artista te abre las puertas de su estudio, te está desvelando parte de él.  Pero ¿qué pasa si el estudio es sólo uno de los lugares de la creación y el verdadero taller es la naturaleza? Todos pueden contemplar su inspiración, aunque no todos puedan entenderla. Para escuchar a sus pinturas, a sus esculturas o a sus tapices necesitas observar. Observar esa hoja que cae del árbol al compás del viento, observar la hoja que baila en el río como si de una barca se tratara, y observar la hoja que acabas de pisar por no mirar ahí por donde caminabas. El arte está en los pequeños detalles, está en escuchar nuestro entorno y entender lo que nos habla.

Pero el arte muchas veces está en saber parar y por un momento no buscar respuestas. El arte de parar y convivir con el silencio, encontrar tu rincón. Pues según Lúa Ocaña, fotógrafa profesional, “La naturaleza no tiene porque ser un gran espacio natural, sino encontrar tu intimidad en medio del espacio».

Disfrutar del silencio, detenerse y escuchar. Saber escuchar. Percibir el vacío, porque eso también es naturaleza.

Aquellas tardes de otoño no solo entré en casa de Eva Vázquez Abraham, me tomé un té con Lúa Ocaña o intercambie conversaciones y mensajes con Andrea Acosta y Socatoba, sino que aquel aire otoñal me dejo descubrir la sensibilidad de estas artistas por la naturaleza y como cada una de ellas en su disciplina busca siempre volver a ella.

Mujeres soñadoras, creativas, luchadoras y alegres que me dijeron “aprende a desaprender”. Es imprescindible investigar, pero cuando lo has hecho, coge todo lo que has aprendido y tíralo por la ventana. Sal de la cuadrícula y abre la mirada, la de tu mente y la de tu corazón.

Observa el lugar donde todo comenzó y vuelve a respetarlo, por que la naturaleza es nuestra casa y es el punto y seguido a nuestra obra, eso es lo que Cursos Areté me ha enseñado en estos meses y es el desaprender que todos necesitamos para empezar a crear.

Gemma Cuevas Lacambra

Responsable de Comunicación de Cursos Areté

Sobre educación emocional con caballos

Hoy quiero compartir este artículo de educación emocional con caballos, escrito por una de las profesoras en Cursos Areté Susanna Gimenez. Una trayectoria profesional en la Educación Social que con el paso de los años, formación y motivaciones en ampliar herramientas de trabajo ha llevado a Susanna a continuar su trabajo de la mano de los caballos.

En Cursos Areté su propuesta coge el título de Curso De caballos y caminos: la escritura como juego.

Esta es una propuesta nueva que coje impulso gracias a la unión de varias pasiones: los caballos, la literatura, la escritura, la educación, la creatividad. Escribir acompañados e  inspirados al lado de estos generosos animales es la base del taller. Las fechas desde  5 al 7 de agosto en Horseway donde además de pasar unos días entre caballos podremos descansar rodeados de la tranquila  naturaleza.

Desde Cursos Areté quiero agradecer a Susanna el compartir con nosotros este artículo.

 Educación emocional con caballos

Hace ya un par de años que iniciamos este proyecto, con la intuición que daría buenos frutos, porque el trabajo grupal con adolescentes tutelados no es fácil y necesitábamos algún eje poderoso que los mantuviera en un espíritu común.

Además, trabajar la Educación Emocional no es fácil y en espacios de aula se convierte en un deporte de alto riesgo, dado que los menores muestran múltiples mecanismos de defensa ante la introspección y la puesta en común. Se sienten desnudos y vulnerables ante un mundo que les resulta hostil y amenazador.

La Equinoterapia nos abría una nueva vía de trabajo y un entorno natural inmejorable para incidir en todos aquellos aspectos del perfil que compartían los adolescentes:

  • falta de referentes adultos sanos o figuras de apego estables
  • labilidad emocional
  • dificultades de comunicación
  • bloqueo emocional
  • tendencia a establecer relaciones insanas
  • dificultades para establecer vínculos afectivos
  • baja autoestima
  • bajo nivel de inteligencia emocional
  • falta de estrategias personales para la resolución de conflictos
  • poca confianza en si mismos y en el otro
  • visión estática de la vida y el destino
  • indefensión aprendida en diferentes áreas de su desarrollo

El proyecto se creó con la intención de mejorar el manejo de las propias emociones, pero la verdad que la valoración ha superado con creces las expectativas iniciales. Compartir con un grupo de 8 adolescentes espacios de intimidad tan intensos como los que ofrecen los caballos, ha permitido que tuvieran un espejo delante sin juicio ni valor. También vivimos momentos duros: la climatología, el esfuerzo físico, la logística que depende de tantas personas siempre conlleva dificultades, y la burocracia administrativa a veces no facilita las cosas.

Pero aquí seguimos, luchando con vocación, convencidas que los pequeños gestos son los que realmente mueven el mundo y dando la oportunidad a 8 jóvenes de autodescubrirse para re-descubrir la vida desde otro prisma, sin la queja permanente, con responsabilidad, empatía, expresando con asertividad, criticando constructivamente, sosteniendo el propio dolor y acompañando el ajeno, con movimiento, siendo fiel a las propias emociones, expresando aquello que se quiere y lo que no se puede, con valor, cogiendo el miedo de la mano como las valientes.

Confiando en las infinitas posibilidades que nacen de la confianza en una misma, transmitiendo el poco amor que se les ha dado para transformar en una máquina implacable que da y recibe con generosidad y equilibrio.

Con la firme creencia que hemos sido una manada, que hemos creado un espacio de confianza mutua donde la incondicionalidad era la premisa básica, con capacidad para sostener la rabia, el error, el miedo y la necesidad de afecto, expresada de múltiples formas. Como cada persona puede…

Sin temor a pedir disculpas y a reconocer los éxitos propios y los ajenos. Siempre juntos, entrando y saliendo según la propia necesidad y el momento vital de cada uno.

Gracias  a Horseway por acoger este proyecto cuando justo empezaba a tomar forma, por atendernos con la misma exquisitez con la que se comportan sus caballos, tranquilos y confiados, con la suave firmeza que los caracteriza.

Un privilegio.

Susanna Gimenez-equinoterapiasocial@gmail.com

Lo que las palabras no pueden decir

“En danza es muy difícil hacerlo bien, lo difícil no es bailar, sino lo que sucede cuando bailas”
Pina Bausch.

Sobre estilos y tipos de danza hay millones de posibilidades, todos ellos tan válidos como libertad de expresión seamos capaces de interpretar. La danza como ejercicio de expresión comienza con la intención de movimiento, pasa por la búsqueda de la técnica y llega hasta la voz genuina del ser.

En Cursos Areté, buscamos la danza en combinación con la naturaleza, utilizando esta como escenario, también como inspiración. Ir hasta el lugar de origen, conectarnos a las raíces de nuestra propia pisada y con ayuda de Soledad García coordinar la expresión de nuestro cuerpo para hablar desde y con él.

Sobre la aportación de la naturaleza al acto y trabajo de creatividad podría soltar un largo discurso descriptivo y siempre se me olvidarían muchas posibilidades interesantes, porque en algún momento somos muchos los que nos hemos beneficiado de la naturaleza como eje inspirador para expresarnos, pero ahora lo que quiero transmitir va por otros derroteros. Todas y todos sabemos de la experiencia que la naturaleza nos aporta en diferentes medidas según nuestra personalidad, carácter, necesidades, momento vital pero lo que si tengo claro y quiero mencionar a los cuatro vientos es que no podemos obviar que nos ayuda a conectarnos con un espacio íntimo menos contaminado.

Con el curso La Expresión en Movimiento salimos del aula para envolvernos de la danza de la naturaleza, imitarla si es necesario para adentranos, entender y llegar a la sencillez de la expresión más personal. Me planteo algunas cuestiones que comparto con vosotros lectores y posibles participantes ¿Dejaremos expresar a nuestro cuerpo lo que necesita y quiere decir? ¿Qué haremos cuando la expresión genuina quiera hablar y no sepamos como hacerlo? ¿Qué alcance tiene nuestra creatividad si la dejamos que surque los mares de lo desconocido?. No sabemos las respuestas, que hay que vivirlo para conocer ese territorio  lo intuimos.

Hace ya algunos años tuve el placer de conocer brevemente el trabajo de Pina Bausch en el Mercat de les Flors de Barcelona y quedé fascinada por su amplitud humana en el trabajo de danza y teatro. Es por eso que en este primer artículo a propósito de danza quiero también apuntar su trabajo, resaltar lo mucho que me gustan sus ideas y como su influencia ha motivado el interés por la danza en mí.
Dos de sus ideas especialmente que me llegan  para plantear el trabajo que ofrecemos en Cursos Areté las anoto a continuación:
“En danza es muy difícil hacerlo bien, lo difícil no es bailar, sino lo que sucede cuando bailas”
“Su trabajo quiere expresar con movimientos lo que ya no se puede decir con palabras”

Mediante ejercicios guiados por la experta y profesional en danza  Soledad García nos adentraremos en las ramas que buscan el cielo, las raíces que profundizan en la tierra y nuestra expresión en movimiento para con entrega y deseo expresar lo que las palabras no pueden decir.

Muchas gracias por acompañarme hasta aquí!